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Algunas reflexiones sobre el tiempo

Notapor Alexis » Mié 20 Jun, 2012 7:01 pm

Algunas reflexiones sobre el tiempo

Hoy más que nunca, cuando transcurre la segunda década del siglo XXI, la raza humana vive más estresada que en épocas pretéritas. En varios artículos que he escrito en otro foro he dicho que, en mi opinión, las épocas no sólo se caracterizan por lo que el hombre hace, sino más aún, por los métodos que utiliza para tales fines. Es verdad que hoy tenemos modernísimos aviones con los cuales acortamos distancias intercontinentales, máquinas submarinas con las que hemos explorado los abismos oceánicos, y cohetes espaciales con los que ya hemos conquistado una ínfima parte del espacio exterior. Pero además, con nuestros avances en medicina, ya le hemos ganado varias batallas a la muerte. A todo esto se agrega que contamos también con modernos sistemas de telecomunicaciones que bien harían ver a las cuasi obsoletas oficinas de correos, como cosa de un lejano pasado. Y por si fuera poco, hoy día la manera de hacer radio, televisión y periodismo, es de igual modo un buen ejemplo de lo que más arriba expreso. Todo esto podría decirse que ha explotado de forma brutal en los últimos veinte o veinticinco años; pero también, si bien es verdad que ello es muestra fiel de los progresos que hasta ahora hemos logrado en diferentes campos del saber, tampoco es menos cierto que la vida moderna nos cobra su tributo, muchas veces, de manera onerosa. Pero por otro lado, esta sociedad a la que hoy pertenecemos nos ha impuesto nuevos retos, desafíos y valores; aunque, en honor a la verdad, no creo que sea la primera vez que esto haya sucedido, pues como dije, todo se reduce a cuestiones de metodologías, porque si nos fijamos, las necesidades básicas del hombre siguen siendo exactamente las mismas que hace decenas de siglos; sólo que éste ha descubierto métodos más eficaces para satisfacerlas, no sin antes haberse creado otros problemas, y una de las dificultades a las que hago alusión tiene mucho que ver con el factor tiempo.

En un mundo tan competitivo como el actual, donde ya todo se encuentra globalizado, donde el hombre se ha enfrascado en una suicida carrera contra reloj, donde observamos que el tiempo no nos alcanza ni tan siquiera para compartir con nuestros familiares y amigos, muchas veces nos percatamos que la vida se nos escapa paulatinamente sin que hayamos podido hacer lo suficiente por nosotros, ni mucho menos por la sociedad a la que pertenecemos y nos debemos. Y es cuando nos detenemos a pensar que eso a lo que hemos venido llamando tiempo desde épocas muy lejanas, bien podría ser una de las variables responsables de cierta cantidad de los males que aqueja a la moderna sociedad actual, puesto que todos andamos apresurados observando nuestros relojes, calculando cuándo llegaremos a nuestros lugares de estudios, trabajo o, incluso, a una simple reunión amorosa o de familia. Entonces, sentimos que el tiempo es un cruel villano que nos trata con desdén, que nunca para de andar, siempre hacia adelante, que jamás retrocede, que no nos alcanza para nada, que lo de ayer es cosa del pasado y que lo de hoy es hoy; pero que pronto pasará a formar parte de épocas pretéritas. Que cada vez nos ponemos más viejos, que el día debería tener más de veinticuatro horas, que los años se van demasiado rápido; y peor aún: ¿qué sucede cuando cometemos algún grave error?...¡cuánto no quisiéramos volver atrás para evitarlo o, en su defecto, corregirlo! Sin embargo, esa cosa tan extraña a la que llamamos tiempo, pareciera que lejos de darnos otra oportunidad, lo que hace es burlarse de nosotros y reírse a carcajadas, demostrándonos que poco o nada le importa lo que nos haya sucedido. Pero en realidad, ¿qué es el tiempo? ¿Es sólo una manera de medir intervalos para lo que hacemos a lo largo de nuestras vidas? ¿Cómo ha venido evolucionando el concepto de tiempo desde los albores de la civilización humana hasta el presente? Y más aún: ¿podríamos "manipular" el tiempo de alguna forma u otra? Y en caso afirmativo, ¿cómo hacerlo?...

En la antigüedad, el filósofo San Agustín de Hipona (354 - 450 DC), de quien se dice fue uno de los arquitectos de la filosofía cristiana, al referirse al tiempo dijo: "El tiempo es todo aquello que sé lo que es, cuando nadie me lo pregunta; pero dejo de saberlo si intento explicar lo que es". Este aserto parecería ser un simple trabalenguas; sin embargo, lo cierto es que, en verdad, es muy probable que sea precisamente éste uno de los conceptos más complejos con los que se haya encontrado el hombre a lo largo del desarrollo de las ciencias. Pero además, siglos antes que San Agustín, ya otros filósofos se habían ocupado de lo referente al tema del tiempo y el espacio. Entre todos ellos surgieron cuestiones relativas a si estos eran absolutos; es decir, si podían existir independientemente de la materia y de la percepción humana. Pero por supuesto, que para llegar a conclusiones e ideas tan avanzadas sobre el tiempo y sus características, así como también sobre el espacio, era necesario que primero hubiera un mayor desarrollo de las ciencias naturales, particularmente de la física; así como también de la matemática. Por consiguiente, muchos afirman que fue a partir del siglo XVII en que las cuestiones relativas al espacio y al tiempo empezaron a alcanzar mayor nivel de claridad; sobre todo, a la luz de la nueva teoría mecánica desarrollada por el físico inglés, Isaac Newton, y de las concepciones filosóficas del matemático y filósofo alemán, Gottfried Wilhelm Leibniz, entre otros pensadores de múltiples disciplinas del saber.

Por otro lado, ya en tiempos remotos de nuestra historia, el hombre primitivo sintió la imperiosa necesidad de cuantificar cosas, y para ello se valía del trazado de líneas sobre la corteza de los árboles, sobre la superficie de las rocas, y en el interior de las cavernas donde vivía. Y como consecuencia, esta trivial actividad de aquellos lejanos antepasados nuestros, echaron las bases para el progresivo desarrollo de uno de los conceptos más trascendentales del cual se servirían los hombres pertenecientes a las posteriores generaciones: El Número; el cual evolucionaría para dar origen a una de las ciencias más importantes, espectaculares, hermosas e imprescindibles creadas por el ingenio humano: La Matemática; la cual, si bien es verdad que estudia conceptos abstractos, no es menos cierto que esta se ha convertido en el lenguaje por excelencia mediante el cual se expresan ciencias tan importantes como la física y la química; entre otras. Y ni hablar de la tecnología...

De la misma manera, con el correr de los siglos, el hombre no sólo cuantificó objetos diversos, ya con fines, incluso, comerciales, sino que también se percató de que en medio de todas sus actividades cotidianas trancurría un lapso o intervalo de su existencia; y es así como surge de forma intuitiva en su mente la idea del tiempo. No me atrevería a decir "el concepto de tiempo", sino "la idea de tiempo", porque como se vería más adelante, concebirlo no sería difícil, porque la necesidad y las circunstancias así lo permitieron; pero, en cambio, definirlo resultaría más complicado de lo previsto. Sin embargo, no fue sino entre los siglos XIX y XX, cuando un par de hombres nacidos en el seno de dos familias judías en Alemania, dotados ambos de singular inteligencia y de sin igual talento para pensar, dieron un vuelco histórico y significativo en el mundo de las ciencias, al atribuirle al tiempo propiedades con las que pocos ni siquiera se habían atrevido a soñar. Las ideas de estos dos sabios (el primero, un científico social; el otro, un genio de la ciencia de Arquímedes) se constituyeron en un salto gigantesco dado por las ciencias de aquel entonces. De uno de ellos hasta se llegó a dudar algo de su cordura. Otros, sencillamente no tomaron en serio sus métodos poco ortodoxos, no sólo para pensar, sino, incluso, para ejercer la docencia; y fue por tal razón que en una oportunidad lo expulsaron de la institución para la cual se desempeñaba como profesor. ¡Pero cuán lejos estaban de saber aquellos necios que ese excéntrico, poco común y humilde maestro, estaba a punto de mostrarnos un nuevo y revolucionario concepto del tiempo, a tal punto de trastocar y redefinir lo que hasta aquel entonces se creía del mismo! A partir de éste momento, ciertos conceptos e ideas de la ciencia física serían visto desde otros ángulos...Habría que hablar, entonces, de "Antes de"...y "Después de..."

Pero antes, en el siglo XVI, el físico, matemático y astrónomo italiano, Galileo Galilei ( 1564-1642) realiza grandes contribuciones en el campo científico. Aficionado a las obras del poeta Ariostos y miembro de esa egregia estirpe de buenos pensadores, fue uno de los que perfeccionó el llamado método científico. Estaba convencido de que las teorías que se tenían sobre algún fenómeno, era necesario someterlas al rígido escrutinio de la experimentación, para así tener la mayor certeza de su validez; sobre todo, para una ciencia como la física. Por lo tanto: observar, experimentar y luego elaborar teorías e hipótesis, muy pronto se convirtieron en su pasión favorita. De igual modo, Galileo fue un hombre dotado de mucha inteligencia y sagacidad científica, y sin lugar a dudas, llevó la observación a niveles extraordinariamente efectivos. Pero además, para éste físico italiano, el gusto por la buena bebida y las comidas opíparas, competían por igual con uno de sus peores defectos: su arrogancia; pues fue duro e implacable con todos aquellos que se atrevieron a refutarle sus modernos conceptos e ideas, muchos de ellos, reñidos con aquella poderosa iglesia católica, que para aquel entonces seguía muy influenciada por la filosofía de Aristóteles y Ptolomeo.

Galileo no sólo sintió gran afición por las ciencias, sino que también se interesó por el arte; algo por lo que lo admiro muchísimo. Pero también le tocó vivir una época muy difícil, pues para aquel entonces el hombre, sobre todo el europeo, estaba muy influenciado por los preceptos e ideas de la iglesia católica, y todo aquel que no los aceptara o que, al menos los refutara de manera parcial, corría riesgo de morir o, en su defecto, ir a la cárcel acusado de hereje. Por lo tanto, para un hombre de ciencias como él, del que sin lugar a equívocos bien puede decirse que fue un verdadero revolucionario en su época, un fiel representante de todas esas innovadoras ideas renacentistas, era obvio que más temprano que tarde tuviera que darse un choque frontal y brutal entre sus modernos conceptos, vs. el poder omnímodo del catolicismo retrógado e imperante de entonces.

Entre las contribuciones más importantes de éste físico italiano, se cuenta una serie de inventos, así como también aportes teóricos, tanto en el campo de la física, como en las matemáticas; sobre todo en la física. Construye una balanza hidrostática a la cual le llama "Bilancetta". Perfecciona, hasta cierto punto, los telescopios, con los cuales fue posible observar parte de nuestra constelación, La Vía Láctea. Ya en las matemáticas demuestra ciertos teoremas geométricos relacionados con cálculos del centro de gravedad de algunos sólidos geométricos y estudia algunas curvas notables de la ciencia de Euclides. De la física se dice que fue el fundador de la Mecánica Moderna, pues en ella estudia y hace descubrimientos muy importantes sobre la caída de los cuerpos, y desarrolla innovadoras teorías sobre el movimiento uniformemente variado (en el cual existen velocidades variables y aceleraciones constantes). Galileo lo estudia a fondo y establece las relaciones métricas entre los espacios y el tiempo que recorre un cuerpo animado con éste movimiento. Además, da una explicación matemática de cómo se producen las aceleraciones y establece las fórmulas pertinentes. Por otro lado, es famoso aquel experimento hecho en su ciudad natal, Pisa, cuando lanzó desde lo alto de la famosa torre inclinada, dos cuerpos de pesos y materiales diferentes, con el cual demostró que bajo determinadas circunstacias y descartando la presencia de otras fuerzas, todos los cuerpos, sin importar su volumen y peso, debían caer con la misma velocidad y aceleración; sobre todo en un espacio que se supone está vacío. Pero lo que enardeció hasta llegar al paroxismo tanto a la iglesia católica, como a los enemigos de Galileo, fue la publicación en 1633 de su famoso "Diálogo de los principales sistemas del mundo", en el cual defiende las ideas heliocentristas de Copérnico, y las contrapone a las de Ptolomeo y Aristóteles; estas dos últimas, las preferidas de la iglesia, las cuales le servían para enarbolar sus equivocadas concepciones del mundo.

Pero luego, y como era lógico esperar, Galileo fue acusado de herejía por la iglesia y condenado a muerte. Sin embargo, se le invitó para que renegara de sus convicciones científicas sobre el universo, para así conmutarle la condena por la de presidio domiciliario perpetuo; petición a la que el sabio maestro accedió. Sin embargo, y a pesar de su "estratégica" apostasía científica, Galileo (ya viejo, ciego y enfermo) decidió seguir desarrollando y escribiendo sobre sus firmes creencias; ensayos que fueron sacados clandestinamente de Italia por partidarios protestantes, para luego ser difundidos por toda Europa. Por consiguiente, no nos debe caber ninguna duda de que éste sabio italiano, con sus revolucionarias ideas, con su aguda visión e inteligencia, contribuyó de manera significativa no sólo con el desarrollo de la mecánica, sino también que se constituyó en una nueva forma de ver al mundo y al universo en general; muy distinta a como la percibían otros, animados única y exclusivamente por la ortodoxia religiosa. ¿Pero qué significó para Galileo la variable tiempo? Hasta donde sé, se sirvió de él no sólo para medir intervalos, sino también para estudiar a fondo y establecer conceptos e ideas sobre las velocidades; y de igual modo, para desarrollar el concepto de las aceleraciones, entre otras teorías suyas. Pero no llegó más allá de la idea formal que para la época se tenía de tal concepto, al menos hombres de su nivel cultural. No obstante, debe quedarnos muy claro que supo aprovecharse de éste concepto para desarrollar toda su moderna teoría mecánica, la misma que sirvió de fundamentos al científico que nacería luego de su muerte y que sería considerado éste último como una de las mentes más brillantes de la historia de las ciencias modernas...

Poco después de la muerte de Galileo, nace en Lincolshire, Inglaterra, Isaac Newton (1642-1727) , físico y matemático, quien da un salto gigantesco en el campo de las matemáticas al desarrollar conjuntamente (aunque trabajando por separado) con el filósofo y matemático alemán, Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), El Cálculo Diferencial; una importantísima herramienta para las ciencias y la ingeniería. Pero también, Newton echa las bases para el desarrollo de la llamada Física Clásica, cuando descubre y enuncia la que sería quizás una de las leyes más importantes de la ciencia moderna de aquel entonces: La Ley de la Gravitación Universal, con la cual el sabio inglés nos enseñaría cómo se mueven los cuerpos en el universo, así como también el hecho de que entre estos existe una fuerza que tiende a atraerlos entre sí. Newton también estudia de manera minuciosa la relación que existe entre las fuerzas y los movimientos, desarrollando de este modo una importante disciplina dentro de la física: La Dinámica. Sin embargo, es necesario reconocer que, según los críticos, ya otros científicos anteriores a él conocían algunas de estas leyes, aunque nunca la enunciaron con la maestría con la que sí lo hizo Newton. Por ejemplo: se afirma que el famoso pintor renacentista, Leonardo Da Vinci, conocía una de las leyes de la dinámica; me refiero a las leyes de la inercia. No obstante, como fue el sabio inglés quien las estudió con mayor detenimiento, y las enunció de manera formal y con mayores detalles, es por esta razón que son conocidas como "Las leyes de Newton".

Pero además, Newton hace estudios muy profundos y detallados en el campo de la óptica. Utilizando un prisma, descompone un rayo de luz blanca en los siete colores del espectro visible y procede a enunciar algunas leyes, así como también la naturaleza de la misma. Todas estas leyes, principios y teorías, Newton las resume y publica en su libro titulado, "Principios matemáticos de la filosofía natural", o más abreviadamente: "Principia". Por otro lado, a Newton también le tocó vivir una época muy difícil, en la cual, al igual que al de Galileo y otros, se perseguían, apresaban, enjuiciaban y ejecutaban personas bajo el alegato de practicar hechicería. Era obvio, entonces, que a cualquier hombre de ciencias le fuera muy cuesta arriba enarbolar teorías científicas que contradijeran preceptos aceptados por influyentes dirigentes políticos y religiosos de mentalidad ortodoxa. Pero hasta donde sé, el sabio inglés no tuvo problemas de esta naturaleza, todo lo visto que ya las ideas de Galileo se habían difundido por toda Europa, lo cual implicaba un nivel de mayor madurez en las mentes de aquellos hombres contemporáneos suyos. Pero ¿qué dijo Newton sobre el tiempo? Pues al igual que otros científicos de su época, así como quienes lo precedieron, el tiempo no significó más que una simple manera de medir intervalos entre un fenómeno y otro. Pero además, también afirmó que "En el universo, el tiempo transcurría de igual modo, sin importar lo que hiciéramos ni donde estuviéramos". Y de igual manera, también expresó que "El espacio y el tiempo eran absolutos" y, por consiguiente, independiente a la materia y que tampoco ejercía ninguna influencia sobre esta" (...). Luego entonces, de aquí se deduce que si bien es verdad que él llevó a cabo una gran revolución en el campo de la física y la matemática, el concepto de la variable tiempo no experimentó con éste ningún cambio significativo; sino que sirvió sólo para medir o cuantificar intervalos o lapsos entre los fenómenos que él estudiaba, así como también en la cotidinidad del hombre. Sin embargo, también habría que agregar a esto que, según algunos críticos de hoy, Newton, al parecer, sí hizo una distinción entre la medida matemática u ordinaria del tiempo, y el concepto general de éste; lo que, por cierto, produjo enfrentamientos ideológicos entre él y su contemporáneo, Gottfried Leibniz, a la par de que de igual modo se afirma que sus concepciones sobre el tiempo en nada contradicen las nuevas ideas desarrolladas a partir del siglo XX.

Cuenta una anécdota que en cierta ocasión, a Newton se le preguntó que si podía demostrar el por qué se cumplían de esta forma los fenómenos que él había expuesto de manera tan magistral; a lo que éste respondió (palabras más, palabras menos) que: "Si bien era cierto que no podía demostrarlos de forma fehaciente, ellos se cumplían porque las evidencias experimentales así lo establecían.". Por ejemplo: Newton estableció que en el universo todos los cuerpos se atraen mutuamente, y también descubrió la relación matemática de tales interacciones gravitatoria; pero no supo explicar por qué se daban dichas atracciones. Sólo sabía que existían. En otras palabras: Newton nunca supo por qué se cumplían de este modo ciertas leyes de la naturaleza por él descubiertas. Sin embargo, no por ello debemos dejar de reconocer la grandeza de éste genio de la física y la matemática, pues sus aportes representaron un gran avance cualitativo y cuantitativo para quienes lo sucedieron. En consecuencia, Newton ocupa, sin lugar a dudas, un sitial privilegiado entre las mentes más brillantes que han existido a lo largo del desarrollo de la historia de las ciencias.

Pero en mi opinión, es a partir del siglo XIX, cuando las cuestiones relativas al concepto de tiempo se empiezan a poner más interesantes, cuando un hábil pensador alemán le da mayor relevancia científica; e inclusive, lo eleva al rango de categoría filosófica, pues para él, el tiempo ya no era un simple método para medir intervalos de existencia entre fenómenos, sino una forma de existencia misma de la materia. Es decir, que la materia existía conjuntamente con el tiempo y de manera inseparable, cosa que, al parecer (...) Newton y otros habían negado al considerarlos como entes independientes el uno de la otra. Carlos Marx (1818-1883), filósofo, historiador, sociólogo y politólogo; todo un genio en el estudio del comportamiento social e histórico del hombre, no sólo se destacó en las áreas más arriba mencionadas, sino que también incursionó en el terreno de la política militante y, de igual modo, en el periodismo. Aparentemente, fue Marx quien más supo delimitar el verdadero objeto de la filosofía moderna, pues mientras que algunos críticos y demá pensadores afirmaban que al desprenderse de la antigua filosofía todas las ciencias que la constituían y que ya eran disciplinas independientes, esta ya no tenía razón de ser; para él, sin embargo, dicha separación contribuyó a establecer el verdadero objeto de la ciencia madre. Es así, entonces, como principia a elaborar un conjunto de leyes y teorías tendentes no sólo a desarrollar y darle una nueva cara a la filosofía; sino, además, a exponer una moderna y más avanzada visión sobre el papel que históricamente había venido jugando el hombre en la sociedad, así como también sus acciones venideras. En consecuencia, Marx desarrolla el método que serviría de base fundamental para su filosofía: El Materialismo Dialéctico, en el cual estarían contenidas las teorías y leyes fundamentales que constituirían la plataforma ideológica de su doctrina científica. Pero por otro lado, utiliza éste mismo método para aplicarlo al estudio sistemático del comportamiento histórico del hombre, creando así una nueva ciencia: El Materialismo Histórico. Por consiguiente y, en resumen, el marxismo podría definirse con la siguiente ecuación: Marxismo = Materialismo Dialéctico + Materialismo Histórico.

Marx fue todo un científico social. Nada que tuviera que ver con la historia, la filosofía, las ciencias políticas y la economía le fue ajeno a su interés. Además (y quizás es aquí donde radica parte de su genio y grandeza) fue un hombre no sólo de mentalidad universal, sino muy inclinado a prácticas eclécticas y al sincretismo científico; y es precisamente por tal razón que fue capaz de crear esta nueva ciencia social con la cual se hiciera un minucionso y crítico estudio sobre el comportamiento social del hombre a lo largo del tiempo. Pero además, él se inscribió en la corriente filosófica materialista, al sobreponer la materia como elemento primario en el universo, muy por encima de la idea y lo espiritual. Por tanto, Marx fue, en el sentido más amplio de la palabra, un filósofo materialista; y de aquí se deduce, entonces, que éste negara completamente la existencia de algún mundo espiritual, pues para éste, ello era sencillamente imposible. Ahora bien, no estoy diciendo con todo esto que su doctrina fuera ampliamente exacta; de ninguna manera, pues para ello tendría yo que ser un gran conocedor del marxismo, cosa que niego de plano. De hecho, en mi mente sólo hay algunas que otras ideas sueltas y algo vagas sobre ciertas cosas él alguna vez dijo, pero nada más. Y por otro lado, siempre he vivido aferrado a la idea de que nadie posee el monopolio de la verdad; pero además, las ciencias son dinámicas y sus contenidos tienen que revisarse y renovarse con el correr del tiempo, según sean las posibilidades y las necesidades históricas del hombre para un momento concreto de su existencia. Marx siempre supo esto, por cierto.

Otro aspecto muy importante que hay que reseñar del marxismo, lo constituye el hecho de que siempre se apoyó en lo que las ciencias de entonces establecían, y de ellas fue que Marx y Engels se valieron para establecer los principios teóricos de su filosofía; es decir, de eso que llamamos marxismo. En consecuencia, ellos siempre fueron muy enfáticos al afirmar que sus teorías siempre debían corresponderse con lo que dijeran y demostraran las ciencias, ya que estas les servían de fundamentos. Por lo tanto, si bien es cierto que ya la filosofía no estaba formada por un conjunto de ciencias; la marxista, al menos, se regía por los preceptos de todas ellas. Pero a todo esto, ¿qué dijo Marx sobre el tiempo? Pues tal y como digo más arriba, para él, esta variable dejó de ser un simple método para cuantificar intervalos entre un fenómeno u otro; sino que fue elevado a lo que él denominó categoría filosófica, entendiéndose como tal, aquellos conceptos que son inherentes y de cumplimiento general en todo el universo. Fue exactamente lo que hiciera Lenin con el concepto filosófico de materia; es decir: si a cualquier persona se le preguntara qué entiende por materia, de seguro que esta respondería diciendo que "Materia es toda aquella sustancia tangible de la cual están hechos los cuerpos". Pues bien, para un físico o un químico y, por ende, para un hombre común, dicha definición podría ser aceptada sin inconvenientes, a grosso modo; sin embargo, para el marxismo, esta definición no sería del todo exacta, porque para ellos, dicho concepto adquirió el nivel de categoría filosófica, correspondiéndole la siguiente definición: "Materia es todo aquello que sirve para designar la realidad objetiva, y que está sometida a cambios continuos". Es decir, que aunque parezca extraño, para marx no sólo las sustancias ordinarias que constituyen los cuerpos es materia, sino que también lo es el hombre como entidad social, y todo por el hecho de que tanto para los cuerpos materiales ordinarios, así como también en la sociedad humana, se dan leyes comunes. Por tanto, todo aquello que estuviera sujeto a cambios y que designara parte de la realidad universal, para el marxismo era entendido como materia. Pues bien, fue exactamente lo que ocurrió con el concepto marxista del tiempo, en el sentido de que éste de igual modo que la materia, fue concebido como una nueva categoría filosófica. Pero además, para el marxismo, la materia, el espacio y el tiempo constituían conceptos inseparables el uno del otro; es decir: "La materia existe en el tiempo y el espacio". Por tanto, no puede existir materia sin espacio, ni mucho menos fuera del tiempo; digamos que la materia determina ambos atributos y, por tanto, son inseparables. Luego entonces, para Marx y Engels, el tiempo había dejado de ser un simple método para medir intervalos de momentos, para convertirse en algo más peculiar. Es, pues, parte intrínseca de la materia y de el espacio.

Pero fue a principio del siglo XX, cuando un joven científico alemán, y también de cuna judía, desarrolla y enuncia el concepto más revolucionario que hasta ese momento se tenía del tiempo; tanto así, que para él, el tiempo no sólo servía para cuantificar lapsos entre fenómenos, sino que era algo más que eso: "Otra dimensión de la materia". Es decir, que ya a la materia no sólo podría atribuírsele las tres dimensiones clásicas del espacio: largo, ancho y espesor o profundidad; sino que a esta había que agregarle una cuarta dimensión, y esta era precisamente la de el tiempo. Pero además, es importante señalar que éste científico germano fundamenta sus teorías apoyado en trabajos anteriores, como por ejemplo, los elaborados por los matemáticos Nikolai I. Lobachevsky (1792-1856), ruso; y Georg F. Riemann (1826-1866), de nacionalidad alemana. Estos dos matemáticos fueron muy talentosos e integrantes de los llamados "Geómetras no euclidianos", los cuales desarrollaron sistemas geométricos basados en principios teóricos algo diferentes a los postulados del antiguo geómetra griego Euclides; aunque justo y necesario es decir, que las novedosas teorías de los dos primeros no negaban los del matemático heleno, sino que se basaban en algunos principios (postulados) diferentes, pero perfectamente lógicos también.

Considerado como el científico más sabio y sobresaliente del siglo XX, Albert Eistein nació en la ciudad alemana de Ulm, el 14 de Marzo de 1879. Era hijo de Hermann Einstein y Pauline Koch, de clase media y posteriormente copropietarios de una empresa que se dedicaba a hacer instalaciones gasíferas y de agua. De pequeño, Albert mostró dificultades para comenzar a hablar, por lo que se pensó que sería un niño con cierto retardo intelectual. Otro problema suyo fue lo poco inclinado que era para socializar con los niños de su edad, sólo sintiendo afinidad por su hermana Maya, con quien siempre quería realizar sus actividades lúdicas. Pero en la escuela, siempre mostró una gran aptitud para el estudio de las ciencias; sobre todo, física y matemática, asignaturas donde obtenía excelentes calificaciones. Pero además, Eistein fue un hombre dotado de una manera poco común para pensar. En su mente brillante eran capaz de incubarse las ideas más inverosímiles e inimaginables que fuere posible y quizás por tal razón fue que supo ir más allá de lo previsto para elaborar una de las teorías más extraordinarias concebidas por el hombre hasta ese momento. Fue así como en 1905 publica su primer gran trabajo titulado "Teoría de la relatividad especial o restringida", mediante el cual, el sabio Eistein estudiaba fenómenos relacionados con la gravedad, la masa de los cuerpos, la velocidad de la luz y su íntima relación con el espacio y el tiempo. Esta teoría fue tan novedosa y revolucionaria, que terminó por hacer pedazos la idea del tiempo y el espacio absolutos, lo cual ya Carlos Marx había predicho en sus teorías del Materialismo Dialéctico. Para Eistein, ya los conceptos de gravedad, espacio y tiempo no se ajustaban de manera precisa a lo que Newton había establecido en su obra "Principia", sino que era necesario ir mucho más allá de los mismos. Y entre otras cosas, estableció que el espacio era curvo e influenciado por la presencia de la materia; además, fue precisamente por este aspecto que, según él, existía la fuerza de la gravedad. Pero además, para Eistein, en el universo y, para cualquier sistema de referencia, la velocidad de la luz era o se mantenía siempre constante. Otra consecuencia de la entonces novedosa teoría, lo constituye lo relativa que son la masa y la longitud de un cuerpo, dependiendo desde qué sistema de referencia sea observado; nunca son constantes, sino que varía de acuerdo a éste. Y lo extraordinario, igualmente ocurre con la variable tiempo, pues éste también es relativo y, por consiguiente, elástico, dependiendo del sitema de referencia desde el cual sea medido. Esto último implica, entre otras cosas, que el tiempo puede transcurrir con menor rapidez, dependiendo de lo que hagamos y cómo lo hagamos; es decir, según Eintein, si un sistema se mueve a velocidades próximas a la de la luz, para éste, el tiempo transcurriría con mayor lentitud; contrario a lo que pasa con nosotros desde acá, en condiciones normales. Entonces, estaríamos ante dos sistemas para los cuales, el tiempo no mantendría su mismo ritmo. Para decirlo con otras palabras: que uno de los dos sistemas envejecería más rápido que el otro.

Todas estas ideas de Einstein crearon un gran revuelo no sólo para la ciencia física en especial, sino también en el campo filosófico en general. Es por tal razón que más arriba hice mucho énfasis en el papel que ya había jugado Carlos Marx en relación al concepto de materia, espacio y tiempo; pues ya él había establecido que ni el espacio ni el tiempo eran conceptos absolutos, sino que estaban íntimamente ligados a la existencia de la materia misma. Einstein, entonces, refrenda esta idea con su novedosa teoría relativista. Ahora bien, aún queda pendiente una cuestión que en principio planteé en este artículo: ¿es manipulable el tiempo? Es decir: ¿es posible retroceder en el tiempo y "visitar" épocas pretéritas...o ir al futuro?...Y por consiguiente, ¿sería posible cambiar el pasado, para así influenciar el presente y el futuro? Bueno, para un ignaro como yo en tales cuestiones es imposible decir algo determinante y de algún valor en tal sentido (¡y créanme que mucho lamento decepcionar a algunos de los que se tomen la molestia de leer estas palabras!); sin embargo, es adecuado decir que ya de este tema se han encargado de estudiar hombres muy conocidos y expertos en la ciencia física, tales como el astrónomo británico Stephen Hawking, el físico teórico estadounidense Michio Kaku, por sólo mencionar un par de ellos; y, en verdad, las conclusiones a las que han llegado no precisamente satisfarían las ilusiones que muchos podrían tener de tal posibilidad. Pero además, sorprende que en una oportunidad, una periodista le preguntó a Albert Einstein si él creía en la existencia de seres extraterrestre, a lo que éste le respondió: "Sí, pero ellos no son viajeros del espacio, como usted y yo, sino viajeros del tiempo"...La verdad es que tal aserto se presta para cualquier conjetura posible; habrá para todos los gustos y creencias. Después de todo, estos son temas muy controversiales y siempre van acompañados no sólo de posturas científicas, sino también de implicaciones religiosas, con las consabidas consecuencias.

Pero quienes no han desaprovechado las cuestiones relativas a la posibilidad de viajar en el tiempo son los escritores de libretos para el cine y la televisión; me refiero a los del género de ciencia ficción. Ellos han sabido explotar al máximo no sólo su propia imaginación, sino de igual modo la del resto de la humanidad. Son famosas series de televisión como la estadounidense "El túnel del tiempo", protagonizada en la década de los 60´s por los actores James Darren y Robert Colbert; muy popular, por cierto, en varios países de América Latina, entre ellos, por supuesto, mi República Dominicana natal. Además, debo reconocer que esta serie estuvo entre mis favoritas, cuando a comienzo de los años 70´s, yo era un niño muy chico. Y es que en el llamado género de la ciencia ficción, la idea sobre la posibilidad de viajar en el tiempo se ha llevado al máximo de lo que cabría dentro de las posibilidades mentales del hombre, pues ha sido (y aún lo sigue siendo) muy explotada. Para el séptimo arte, no ha existido obstáculo alguno para que los seres humanos le hayan dado riendas sueltas a la imaginación para tratar dicho tema, y todo ello producto de que el cine se nutre más del arte que de las ciencias en sí; es decir, es verdad que ellos también cuentan con asesoramiento de un equipo multidisciplinario en el campo de las ciencias, pero al fin y al cabo, son los libretistas que a su libre albedrío deciden cómo enlazar la trama para deleitarnos a través de la pantalla grande o chica con sus aventuras, y así estimular de cualquier modo y grado nuestra propia imaginación, sembrando en nuestras mentes la esperanza de que ese sueño que muchos llevan de viajar en el tiempo pudiera, de alguna forma u otra, hacerse realidad.

Otra importante creación cinematográfica en la cual se trató el tema de los viajes en el tiempo, la constituye la película "La máquina del tiempo", de 1960 y protagonizada por el actor australiano Rod Taylor. Basada en la novela homónima del escritor inglés H. G. Wells, esta hermosa película, filmada a full color y con sonido estereofónico (de la cual conservo un ejemplar), también trata la posibilidad de viajar no sólo al pasado, sino al futuro, valiéndose para tal fin de una máquina inventada (¡quién sabe cómo!) por el protagonista del film. De ella ya se ha hecho más de una versión, muy buenas, según mi criterio. Pero el caso es que H. G. Wells en su famosa novela se adelanta a Eisntein al establecer que el tiempo es una especie de cuarta dimensión de la materia. Pero por supuesto, y tal y como ya he dicho aquí mismo, y en otros artículos, "El arte nos da licencia para jugar a nuestro antojo con la realidad, cosa que es imposible, hasta cierto punto, con las ciencias, porque estas nos la muestra como se supone debería ser. Sin embargo, el arte siempre será elástico en la imaginación de los hombres; pero las ciencias son mucho más rígidas en tal sentido; y de ello tenemos hartos ejemplos...

Por otro lado, siempre deberemos estar conscientes de que las ciencias se han desarrollado gracias al trabajo conjunto de muchos hombres y mujeres que vivieron en épocas históricas muy disímiles. Cada uno de ellos hizo, en su momento, los aportes que pudieron de acuerdo al nivel de conocimientos que alcanzaron en tales cuestiones. Pero tampoco debemos olvidar que muchos de estos conocimientos tuvieron que ser rechazados algunos, o modificados otros, al comprobarse que de acuerdo a las nuevas evidencias científicas, los mismos no eran correctos o, al menos, no se ajustaban de manera apropiada a estas. Por tanto, contrario a aquella negativa y añeja práctica de muchos marxistas del siglo pasado, quienes acusaban de "revisionistas" a todos los que se atrevieran a cuestionar algunos de los preceptos de la llamada teoría filosófica de Marx, estimo que muy lejos de ello, debemos ser muy críticos de los conocimientos y creencias que manejemos en un momento concreto de nuestras vidas. Sólo baste que veamos cómo Albert Eistein, por ejemplo, modificó la mecánica clásida newtoniana, con una teoría de mucho mayor envergadura científica, la cual fue capaz de visualizar en la variable tiempo características con las que quizás ni siquiera el propio Isaac Newton soñó. En consecuencia, el hombre de ciencias jamás podrá ser de mentalidad ortodoxa. Él siempre estará obligado, de acuerdo a sus posibilidades intelectuales y materiales, a intentar buscar lo más próximo a la verdad de los fenómenos que investiga; labor que, indiscutiblemente, no es para nada fácil por múltiples razones. De ello también debemos estar conscientes. Por consiguiente, tampoco podríamos creer que sobre el tiempo, el espacio y la materia, ya Einstein y otros dijeron todo cuanto habría que decir; de ninguna manera. Por tanto, toca a los científicos del presente y el futuro a seguir ahondando en tales cuestiones, corrigiendo de la mejor manera posible los postulados y teoría presentes para encaminarnos hacia un nuevo estadio del desarrollo de las ciencias, para nuestro beneficio, por supuesto.

Y finalmente, ¿qué pasará con el tiempo, ese mismo que me motivó a escribir estas líneas? Pues sospecho que, al menos en las condiciones oridinarias actuales en que vivimos, seguiremos siendo presa de sus designios. Es verdad que él nada tuvo que ver con lo ocurrido en el pasado, ni mucho menos con lo que hagamos en nuestras vidas y con nuestras vidas en el presente; que los acontecimientos que sucedieron ayer en el mundo, y los que hoy están en pleno desarrollo, son responsabilidad exclusiva de nosotros, de nuestra voluntad y de nuestro libre albedrío y nada más. Y que más allá de las posibilidades de "manipularlo" de algún modo u otro, tocará al hombre que estuviera en capacidad de hacerlo, llevarlo a cabo de la manera más responsable que le fuere posible. He ahí uno de los puntos claves para las generaciones futuras.

Alexis Morales.
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Re: Algunas reflexiones sobre el tiempo

Notapor Anna » Mié 20 Jun, 2012 7:41 pm

:hello: Amigo Alexis, lei toda esa reflexión y he de decirte que me quedaron los ojos cansadisimos, :arg: para otra ocasión podria ser posible que agrandaras un poco la letra? :upss:
Gracias por esa reflexión.
:amigos:
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Re: Algunas reflexiones sobre el tiempo

Notapor Alexis » Mié 20 Jun, 2012 11:41 pm

Anna escribió::hello: Amigo Alexis, lei toda esa reflexión y he de decirte que me quedaron los ojos cansadisimos, :arg: para otra ocasión podria ser posible que agrandaras un poco la letra? :upss:
Gracias por esa reflexión.
:amigos:

Listo, hermosa amiga. Ahora puedes leerlo con un tipo de texto más grande. Mi problema es que no me gustan las letras muy grandes, porque las considero menos elegantes; pero además, éste editor de texto sólo nos permite un sólo tipo de caligrafía. Pero, en fin...

Muchas gracias y abrazos,
Alexis.- :-D
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