Educación, cultura, hombre y sociedad (rss)

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Educación, cultura, hombre y sociedad

Notapor Alexis » Dom 01 Jul, 2012 12:03 am

¿Por qué América Latina es subdesarrollada?





Notas preliminares

Si bien es cierto que éste artículo lleva por nombre "Educación, cultura, hombre y sociedad", debo indicar que hay otro que subyace en él, y que en sí resume el verdadero tema central del mismo, y es lo tocante a la problemática cultural y educativa por la que atraviesa América Latina. Por lo tanto, aquí he querido abordar y compartir con todos ustedes, las verdaderas causas por las cuales esta vasta zona geográfica del Continente Americano hoy confronta los problemas sociales que han impedido que ya para estas alturas, sino todos, la gran mayoría de los países que lo integran, sean naciones desarrolladas. Pero además, no sólo me he limitado a hacer la sinopsis de las causas de dichos problemas, sino que me he atrevido, incluso, a plantear sus posibles soluciones.

En éste mismo orden de ideas, tampoco debo obviar el hecho de que cuando los problemas y dificultades por los cuales atraviesa cualquier colectividad humana son tan agudos, no sólo es difícil encontrar o allanar el camino más expedito para resolverlos, sino que a la par de ello, las personas que los padecemos no nos resignamos a aceptar la idea de que las posibles soluciones a los mismos, por lo regular, siempre serán a largo plazo, y es aquí donde la situación se complica, lo cual es un peligroso caldo de cultivo para incubar movimientos sociales de consecuencias impredecibles; porque, al fin y al cabo, ¿cómo le vamos a decir a una hambrienta muchedumbre, que no se preocupen, que sus males terminarán, quizás, dentro de veinticinco o treinta años, cuando la situación del país mejore? ¿Quién les garantiza tal cosa?...¿Esperarán pasivamente hasta ver terminar sus aflicciones?...

Cuando leemos trabajos en lo cuales se abordan las causas del subdesarrollo en América Latina, estos por lo regular se enfocan en la manera en que son manejadas las economía de los países que la integran. Por lo tanto, no son pocos los economistas, historiadores, sociólogos, filósofos y, hasta psicólogos y políticos de oficio, quienes abordan éste tema, siempre haciendo hincapié, preferentemente, en aspectos que tienen que ver básicamente con la producción de bienes materiales y servicios; mientras que, a la par de ello, enfilan sus críticas hacia las relaciones que los gobernantes de cada una de estas naciones, fomentan con sus respectivos ciudadanos. Sin embargo, si bien es verdad que en ello hay mucho de razón, tampoco es menos cierto que casi siempre se deja de lado y, en el mejor de los casos, se soslaya, un aspecto que reviste capital importancia para cualquier colectividad humana, sin importar ubicación geográfica ni mucho menos épocas históricas: La Educación.

Hoy más que nunca es una inequívoca verdad, la importancia que tienen para el hombre la educación y la cultura. Pero además, no es que quiera negar acá lo importante que es la forma en que produzcamos bienes materiales y servicios; de ninguna manera. Pero tampoco podría dejar de lado el hecho de que los hombres que más y mejor producen, son precisamente aquellos que mejor educados están. Por lo tanto, éste es precisamente el tema que quiero compartir con ustedes y es por tal razón que éste trabajo lo he subtitulado "¿Por qué América Latina es subdesarrollada?", porque como expreso más arriba, mi intención primordial va enfocada en la problemática que atravesamos la gran mayoría de los países del Continente Americano.

Alexis Morales



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A la memoria de los ilustres venezolanos:

Simón Rodríguez (1769 - 1854) / Filósofo, pensador y educador; un hombre de ideas revolucionarias y muy avanzadas para su época.

Andrés Bello (1781 - 1865) / Filósofo, filológo, educador, jurista y poeta. Tiene el gran mérito histórico de haber escrito la gramática para los países hispanoamericanos, gracias a la cual se ha mantenido la unidad estructural de la Lengua Castellana. Además, cofundador de la Universidad de Chile (1842).

Dr. Arturo Uslar Pietri (1906 - 2001) / Politólogo, educador, escritor, abogado y periodista. Considerado uno de los intelectuales venezolanos más importante del siglo XX, dedicó casi setenta años de su larga vida a estudiar la problemática educativa de su país, así como también a difundir la cultura universal a través de diferentes medios de comunicaciones, especialmente la televisión.


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Hablar de la importancia que tiene la educación para el hombre, es una verdad de perogrullo. Siempre he creído, y así lo he dicho en varias ocasiones, que las épocas históricas se diferencian entre sí, no sólo por lo que se hace, sino también por los métodos utilizados para tales fines. Desde que el hombre es hombre, siempre ha habido guerras; sin embargo, es fácil ver, sobre todo hoy día, cuánto ha cambiado la manera de participar en ellas. Otro rasgo característico de la sociedad humana contemporánea, es la nueva espectativa de vida que hoy se tiene. Hace muchos siglos, un hombre no vivía más de tres décadas o quizás poco más, salvo excepciones; en consecuencia, una persona de unos treinta y cinco o cuarenta años era considerada de edad muy avanzada. Entre las razones para que se dieran las condiciones más arriba descritas están, por un lado, el hecho de que en aquellos lejanos tiempos el hombre vivía enfrascado en guerras continuas, lo cual contribuía a mermar de manera significativa el número de ellos. Los hombres de tiempos remotos eran básicamente nómadas, pues no conocían ni la agricultura ni la domesticación de animales; a lo sumo, eran rústicos cazadores y recolectores asociados en clanes y dirigidos por algún jefe tribal. Su manera de vivir era muy similar a como lo han hecho siempre los animales: luchar a muerte para apoderarse de algún territorio ya ocupado por otros, el cual le proveería de los bienes que él necesitaba para subsistir con su grupo (¡Qué ironía, esto aún se sigue haciendo en el presente..!). Otro factor determinante para la corta vida de aquellos antiguos hombres, eran las desfavorables condiciones sanitarias en las que vivían; además, sus conocimientos de medicina eran rudimentarios y poco eficaces, no existían vacunas y, en consecuencia, eran presa fácil de cualquier enfermedad.

Con el correr del tiempo, el hombre comienza a especular sobre todos los fenómenos que observa y les afectan: la lluvia, el Arco Iris, los vientos y sus actividades derivadas (ciclones y huracanes, por ejemplo), los terremotos, las erupciones volcánicas, etc. Pero también se preocupa por saber sobre su propio origen y naturaleza: ¿de dónde vinimos, quiénes somos, por qué estamos aquí, quién nos trajo? Todas estas cuestiones son las semillas del pensamiento religioso, quizás la primera forma de conocimientos que el hombre primitivo comenzó a estructurar. Pero además, aprende paulatinamente a servirse con mayor eficacia de la naturaleza que lo rodea y poco a poco desarrolla técnicas para labrar metales, descubre la agricultura, la domesticación de animales, estiliza la caza y la pesca y surgen en él algunas manifestaciones artísticas expresadas en dibujos sobre rocas (Arte Rupestre) y también la escultura. Pero las cosas no terminan allí. El hombre es y ha sido siempre muy curioso (afortunadamente) y se interesa por indagar más allá de lo que sus sentidos les indican. Luego, después de muchos siglos de existencia, sus especulaciones lo llevan a elaborar teorías e hipótesis más complejas sobre todos los fenómenos que ha observado y es así como nace el pensamiento filosófico, que para aquel entonces era el epítome de todas sus creencia y conocimientos que por medio de la fe, el ensayo y el error había atesorado en su mente. Siglos más tarde, todos esos conocimientos dispersos que estructuraban y alimentaban la Filosofía, se desarrollaron e independizaron y constituyeron disciplinas particulares y es así como adquieren el rango de ciencias independientes. Mucho tiempo después, el hombre desarrolla la Ingeniería y la Tecnología y todo este largo proceso es lo que ha dado las características que posee la civilización humana actual. Pero hay dos aspectos muy importantes sobre los cuales hay que hablar y que son precisamente el objeto central de este artículo. Primero: el hombre tiene que transmitir sus conocimientos a otros y aquí interviene una de las actividades humanas más noble: la enseñanza. Segundo: no todas las naciones tienen el mismo grado de desarrollo; incluso, entre muchas de ellas existen diferencias prácticamente insalvables. Luego entonces, cabría preguntarse: ¿por qué tenemos niveles de desarrollo tan desiguales? ¿Qué nos hace tan diferentes? ¿Acaso los ciudadanos de las naciones desarrolladas son más inteligentes y capaces que los de las subdesarrolladas? ¿Es posible eliminar esas diferencias? ¿De qué depende que lo logremos? ¿Qué papel juega el tipo de educación que recibimos desde la infancia hasta etapas superiores? ¿Es nuestra enseñanza lo suficientemente buena? ¿Nos preparan de verdad para ser hombres y mujeres productivos en el sentido más amplio de la palabra?...

Dar respuesta a las preguntas que más arriba formulo es de vital importancia para la mayoría de los países del mundo. Hasta la fecha, son muchas las teorías que en torno a esta penosa cuestión se han expuesto; pero irónicamente, pareciera que de nada ha servido. En realidad, no son pocos los que se han preocupado por plantear soluciones a la grave situación de desigualdad por la que atraviesan muchas naciones. Por otro lado, es fácil ver también que a los líderes de estas no les importa para nada o, al menos muy poco, resolverlos; salvo excepciones. Pero adelanto, que el meollo del problema está precisamente en que los llamados países del tercer mundo, entre ellos, por supuesto, los de América Latina, en mayor o menor medida, tenemos un sistema educativo deficiente e ineficaz. ¿Por qué razón? ¿Dónde están las fallas de nuestro sistema educativo? ¿Puede América Latina ponerse a la altura de las naciones desarrolladas? ¿Qué tendría que corregirse en nuestra enseñanza para que avancemos hacia el verdadero progreso? Veamos...

La materia gris / Muchas personas piensan que las naciones desarrolladas lo son porque poseen abundantes riquezas naturales. Otros creen que la clave está en su vasta extensión territorial y, por consiguiente, de su elevado número de habitantes. En ambos casos se equivocan y las pruebas están a la vista: si la clave para el desarrollo de una nación dependiera de la cantidad de recursos naturales que esta pudiera tener, así como también de su extensión territorial y de su número de habitantes, ¿cómo se explica que Japón, Israel, Suiza, Suecia, Holanda, Noruega, El Reino Unido de Gran Bretaña, entre otras, sean naciones avanzadas? Estos países son territorialmente pequeños; algunos, incluso, son más o menos del tamaño de Haití. Luego entonces, ¿por qué son potencias? Pero hay más: ¿por qué un país como Brasil, que posee una extensión territorial de aproximadamente ocho millones de kilómetros cuadrados, y además, dotado de muchísimos recursos naturales, como petróleo, por ejemplo, no es hoy la primera potencia del mundo? ¿Y qué podríamos decir de países no tan extensos como Brasil, pero sí poseedores de ingentes recursos naturales como México, Argentina y Venezuela? ¿Por qué estos tres últimos tampoco son grandes potencias mundiales? Entonces, ¿qué han hecho las naciones desarrolladas para alcanzar tal nivel? La respuesta a esta pregunta también está a la vista de todos: poseen un sistema educativo que permite preparar a sus ciudadanos para ser efectivamente productivos y generadores de riquezas. Muchas de ellas no poseen recursos materiales ni en la cantidad ni en la calidad suficiente para su funcionamiento y desarrollo; pero, en cambio, poseen la materia prima más importante: materia gris bien preparada y altamente especializada.

Saber es poder./Hace décadas, el escritor venezolano, Don Arturo Uslar Pietri dijo, palabras más, palabras menos: "Que en el presente, cuando una nación quería guerrear contra otra, la pregunta que se hacían sus líderes no era cuántos habitantes esta poseía, ni cuán grande era su ejército; sino cuántos sabios tenían sus universidades"...Hoy más que nunca tiene gran vigencia ese aforismo popular que reza: "Saber es poder". No es que quiera decir que los recursos naturales no son importantes, pues afirmar tal cosa sería un exabrupto, porque obviamente estos sí son necesarios para proveernos de los productos indispensables para la vida, tales como: ropa, calzado, alimentos, medicinas, materiales de construcción, maquinarias y vehículos de transporte, equipos de telecomunicaciones, combustibles, etc. Pero sucede que nuestros países son sólo proveedores de esas materias primas para las grandes potencias mundiales, porque en muchos casos, no tenemos la mano de obra calificada en cantidades suficientes para que nosotros mismos las transformenos en bienes ya terminados. Ahora bien, otro punto que quiero aclarar, es que tampoco pretendo decir que nuestros países se pueden convertir en autarquías; eso es, hasta donde se sabe, prácticamente imposible, porque ninguna nación puede ser autosuficiente. Luego entonces, y en definitiva, ¿cuáles son los puntos débiles de la educación en América Latina? ¿Por qué nuestras escuelas han sido tan poco eficaces para formarnos como personas altamente productivas? ¿Cómo resolver este grave problema? He aquí algunas claves:

Enseñanza de conocimientos inconexos / Desde que asistimos por primera vez a una escuela, nos imparten un conjunto de conocimientos que se supone nos servirán como base para avanzar a estadios superiores en nuestro proceso formativo, así como también para adquirir los cimientos necesarios y suficientes para prepararnos en algún área profesional. Es así como pretenden enseñarnos varias materias, entre ellas: Física, Química, Matemáticas, Biología, Historia, la gramática de nuestra lengua, idiomas modernos (Inglés y Francés, por ejemplo), Moral y Cívica, Geografía nativa y universal, deportes y algunas vagas nociones de arte, entre otras asignaturas. Sin embargo, puede verse que muchas veces existe muy poca conexión entre lo que se aprende en un año y el siguiente. Los pensum o programas de esas asignaturas están estructurados de una manera muy absurda. Fácilmente se puede advertir que el estudiante muy poco aprende con ellos, porque en ningún momento (o, al menos, muy poco) se estimula a que estos razonen, sino más bien lo fuerzan a que utilicen sólo la memoria y nada más. Luego entonces, se obliga a memorizar, más no a razonar. Pero por si fuera poco, es muy común que esas materias no contengan los conocimientos verdaderamente básicos y necesarios para que el educando pueda entender cosas más avanzadas de esa misma asignatura y de otras que les sean afines. ¡Esto es sumamente grave!...

Por lo regular, en muchos países de América Latina se acostumbra impartir entre cinco y seis años de idioma Inglés y Francés a sus estudiantes de primaria y secundaria. Entonces, ¿cómo se explica que al término de todos esos años, estos alumnos sean incapaces de hablar y escribir con aceptable fluidez en esos idiomas? ¿Acaso no son suficientes todos esos años estudiando dichas lenguas, como para hablarlas con suficiente destreza? ¿Dónde está la falla? La respuesta también está en nuestras narices: los programas de estudios de esos idiomas están muy mal estructurados, porque no han sido elaborados para que verdaderamente los alumnos de las escuelas los aprendan como debe ser, sino de manera mediocre. Pero hay más: si esto ocurre con idiomas extranjeros como los que menciono más arriba, ¿qué podría esperarse entonces con el aprendizaje de nuestra lengua Castellana? ¿Qué nivel de conocimientos tenemos en ciencias tan esenciales como las Matemáticas y las llamadas Ciencias Naturales? ¿Y la Historia, qué? Hay un dicho que reza: "Quien no sabe de dónde viene, tampoco sabrá hacia adónde va? ¿Conocemos los procesos históricos por los que han pasado cada uno de nuestros pueblos? ¿Y la Geografía? ¿No es una vergüenza que muchos profesionales de varios países nuestros no sepan ni siquiera dónde quedan muchas de las demás naciones del área?

Aptitudes y facultades mentales / Más arriba he dicho que en muchos de nuestros países, a los estudiantes se les imparten de manera muy mediocre, una serie de asignaturas. Pero la irresponsabilidad y abulia en el proceso de enseñanza de tales materias no termina allí, pues tampoco se les enseña a los alumnos a desarrollar un conjunto de facultades mentales que poseen y que son indispensable para su desarrollo cognitivo. Estas se quedan adormecidas en medio de la desidia de quienes elaboran esos disparatados programas educativos, y tambien entre aquellos que los imparten o "enseñan" (al menos así lo pretenden) en las diversas instituciones educativas, incluyendo las "universidades" (...), por supuesto. Ahora bien, ¿cuáles son esas aptitudes o falcultades mentales indispensables y que nunca se toman en cuenta para hacer que los estudiantes las desarrollen? Entre estas están:

1- La memoria
2- Pensar y razonar con sindéresis
3- Leer y escribir correctamente
4- Hábitos para la lectura
5- Aprender a aprender

La memoria / Es indiscutiblemente un elemento esencial e indispensable para el hombre. Gracias a ella es que somos quienes somos, y sin esta jamás habríamos podido alcanzar el nivel de conocimientos que tenemos de las cosas. Sin embargo, en las escuelas del tercer mundo, salvo honrosas excepciones, nunca se le presta la debida atención a su funcionamiento y desarrollo. Esta se puede educar y perfeccionar a niveles extraordinarios y he podido presenciar asombrosas demostraciones, como una que se dio un vez en una escuela primaria venezolana en los años noventa. Luego, me pregunto: ¿por qué razón en nuestras escuelas no se implementan programas para desarrollarla al máximo? Pero además, es muy común que veamos a ciertas instituciones privadas que ofrecen cursos para mejorar la memoria; el problema es que estos son sumamente costosos e inalcanzables para estudiantes de escasos recursos. Entonces, ¿no es papel del estado resolver éste problema? ¿Por qué en los programas educativos de nuestras escuelas no se le da la prioridad e importancia que merece esta facultad del hombre?

Pensar y razonar con sindéresis / Algo que entorpece bastante el desarrollo cognositivo de cualquier ser humano, es la utilización incorrecta del pensamiento. Quien no sabe pensar, tampoco sabe hablar y mucho menos sabrá escribir. Es bueno saber que pensar correctamente no es privilegio de los genios, sino que al igual que la memoria, el razonamiento también puede entrenarse. ¿Por qué no se preocupa nuestra escuela por desarrollar desde niño esta importante facultad de nuestra mente? ¿Acaso es imposible? De ninguna manera.

Leer y escribir correctamente / Desde que un estudiante asiste por primera vez a la escuela primaria, empieza a ser bombardeado con "gramatiquería". Este problema se repite luego que "avanza" a la segunda etapa de su "enseñanza". Se le llena la cabeza al alumno con un sin número de reglas gramaticales, que no es que no sean importantes, por supuesto que sí; pero que sin embargo se descuida un aspecto fundamental de la educación y es que muy poco se enseña a los estudiantes a escribir con coherencia y corrección, utilizando el idioma de la mejor manera posible, ni tampoco se enseña a hablar. Esta dos última están íntimamente ligadas a la forma incorrecta de pensar y ya lo expliqué en el párrafo de más arriba. Pero hay algo igualmente importante en todo esto, y es que saber hablar y escribir lo más correcto posible, ayuda a que se transmitan los conocimientos con mayor efectividad; además, una educación que no enseña a leer y escribir adecuadamente se niega a sí misma, porque los conocimientos son universales y transmisibles. Luego entonces, cuán efectivos seamos como educadores, dependerá esencialmente de la manera cómo nos expresemos a través de la palabra hablada y escrita. No es lo mismo estar alfabetizado que saber leer y escribir.

Es una verdadera vergüenza leer lo que escriben personas que se dicen profesionales universitarios. Deja mucho qué desear leer escritos en los cuales no se les distinguen ni pie ni cabeza a los mismos, pues no hay coherencia en las palabras ni unidad del pensamiento en las mismas y muchas veces hay que recurrir a adivinar qué es lo que el redactor quiere expresar. Son exactamente los mismos incapaces de interpretar lo que otros escriben, por muy bien redactado que pudiera estar. Es por ello que muchas veces surgen discusiones bizantinas y pueriles cuando menos uno las espera. Todo esto tiene mucho que ver con la mala formación académica que recibieron desde niños hasta llegar a estudios universitarios...o presuntamente superiores...

Hábitos para la lectura / Una de las grandes deficiencias del estudiantado tercermundista es que lee muy poco. Quien no lee tendrá una perspectiva muy estrecha del mundo en que vive. No basta sólo con leer lo necesario para "pasar" un examen y luego "pasar" de año o de curso. ¿Pasar adónde?. Leer nos ayuda, entre otras cosas, a enriquecer nuestro léxico y aprender sobre las ideas de los demás; porque siempre, más allá de nuestros hogares y de nuestras fronteras, habrá personas valiosas, con ideas y penasmientos nobles y muy elevados que plasmarán en el papel y que luego, a través de cualquier vía llegarán a nuestras manos y leeremos. Sin embargo, salvo excepciones, casi nunca se incentiva esta actividad tan importante para el hombre, como lo es leer. Esta es otra de las grandes fallas que tiene nuestro sistema educativo y, por supuesto, responsable de tantas mentes obtusas y cerradas que pululan a nuestro alrededor.

Aprender a aprender / No sólo se aprende en escuelas y universidades, sino que también la vida y la cotidianidad nos enseñan. No quiero decir con esto que da lo mismo asistir a una universidad que aprender en la calle; por supuesto que no, eso jamás. Sí hay que asistir a escuelas y universidades, pero es necesario luchar para que se mejoren los actuales métodos de enseñanzas. La educación debe proveer al hombre no sólo de las herramientas fundamentales para desempeñarse en cualquier oficio o profesión, sino también prepararlo para que continúe aprendiendo por sí mismo; es decir, que aprenda a aprender. Esto está hoy más vigente que nunca, pues como ya lo he dicho en otras oportunidades, los conocimientos se transforman de una manera vertiginosa, y las ciencias de hace unos veinticinco años o quizás menos, no son las mismas de el siglo veintiuno. Además, los saberes nos arropan a pasos agigantados y cada día sentimos que sabemos menos de cualquier cosa. Por lo tanto, como no podemos vivir asistiendo de manera perpetua a instituciones educativas, es necesario que los sistemas educativos de cada uno de nuestros países, nos adiestren para aprender lo más que podamos y de la mejor manera posible.

Una nueva generación de analfabetos / No cabe duda que una de las grandes revoluciones tecnológicas de finales del siglo pasado y de éste que estamos viviendo, lo constituye La Informática; valga decir, el mundo de las computadoras. La masificación de éste dispositivo tecnológico ha trastotocado de manera dramática todo el qué hacer del hombre de hoy, no sólo desde el punto de vista productivo, sino hasta el modo de comunicarnos con familiares y amigos. ¿Quién podría negar que las computadoras se han convertido en una importante herramienta de trabajo? Hoy, ya ni siquiera es indispensable proveerse de algún periódico, encender una radio o un aparato de televisión, para enterarnos qué está ocurriendo en el mundo. Por lo tanto, hacer periodismo ya no es lo mismo que hace unos veinte o veinticinco años. Y por si fuera poco, adquirir conocimientos ya tampoco depende de si tenemos un libro o revista en nuestras manos, o si asistimos a alguna biblioteca; sino que basta hacer "click" en una computadora con acceso a Internet ¡y listo!. ¿Y eso que alguna vez llamábamos oficinas de correos?...¿se acuerda alguien de ellas?...Por lo tanto, no pasará mucho tiempo en que escribir una carta, para luego echarla en alguna oficina postal, será cosa del pasado, obsoleta y anacrónica.

En consecuencia, es por tal razón que también afirmo que la informática ha creado una nueva generación de analfabetos, porque quien no sepa teclear una computadora, estará bien perdido...Y pensar que hasta hace poco menos de tres décadas, una computadora personal o portátil era algo que para muchos pertenecía a la ciencia ficción. Pero hoy, sin embargo, es una realidad tangible. Luego, también me pregunto: ¿qué sucederá con América Latina en los próximos veinte o treinta años? ¿Es posible que seamos capaces de prepararnos para enfrentar los nuevos retos que de manera inexorables llegarán? Estimo que si no somos capaces de resolver los problemas que más arriba planteo, el futuro de nuestro continente se verá seriamente comprometido...y créanme, que tengo serias razones para no ser muy optimista...Además, algo que mucho me llama la atención y me preocupa al extremo, es que las computadoras se conviertan no en un medio, sino en un fin; porque las computadoras no nos harán ni más inteligentes ni mejores ciudadanos así porque sí, sino que todo dependerá del uso que les demos.

Ciencia y humanismo, las dos culturas / Hasta el presente, el hombre ha desarrollado, organizado y sistematizado múltiples conocimientos en eso que llamamos ciencia. Todas ellas han sido agrupadas en dos grandes bloques de los cuales tengo serias reservas en cuanto a cómo se enseñan en nuestras escuelas. En el grupo denominado "Ciencias" estarían fundamentalmente: Matemática, Física, Química y Biología; mientras que entre las disciplinas humanísticas estarían ciencias como la Historia, Sicología, Sociología, Filosofía, Lenguas y otras. Es verdad que cada individuo tiene derecho a decidir especializarse en cualquiera de ellas y en esto no habría nada de malo; sin embargo, no apruebo esa bifurcación de conocimientos que se hace en las escuelas secundarias de nuestros países. ¿Porqué razón? Siempre he creído que la formación académica de cuanquier hombre debe ser integral; en consecuencia, estimo que hacer esa separación en una etapa en la cual un joven estudiante se está preparando para asistir a una universidad, no tiene sentido, pues crecen creyendo que estudiar Matemática y Filosofía de manera simultánea, por ejemplo, es algo contradictorio, lo cual es falso. Igual ocurre con aquellos que piensan que mezclar ciencias como la Física y la Historia es algo erróneo, cuando es todo lo contrario. Muchos se preguntarían: ¿Qué sentido tiene estudiar Química y literatura? "¡Estudio Filosofía, pero también me enseñan Trigonometría!"...¡Qué horror!; argumentarán otros. ¿Se imaginan un matemático, un físico o un químico analizando una obra de arte de algún museo? ¿por qué razón no podría un buen científico disertar sobre algún tópico artístico? Siempre he puesto como ejemplo a Leonardo Da Vinci, genio de la pintura y la escultura renacentista; pero que también se ganó un lugar en la historia como ingeniero militar, inventor e investigador de temas relacionados con la medicina y posiblemente la Física. Pero no fue el único dotado con semejante talento para las artes y las ciencias de manera simultanea. Fue uno de esos hombres que sintió pasión por ambos campos del saber humano.

La matemática, por ejemplo, nos enseña a cuantificar magnitudes y a pensar en abstracto; mientras que la Historia y la Geografía nos ubican en el tiempo y el espacio, respectivamente. Por otro lado, el arte es sublime y hermoso (La música, la pintura, el dibujo, la escultura, por ejemplo) y deleita nuestros sentidos. Pero además, en las ciencias también hay arte ¡y vaya que sí lo hay! Sin embargo, a los estudiantes por lo regular no se les sensibiliza en tal sentido, ni se les educa para que aprendan apreciar el arte. En cuanto a las ciencias, se les llena la cabeza con vagas, huecas y confusas teorías que quizás ni siquiera el que hace el papel de "profesor" tampoco comprende. A toda esta cadena de males habría que agregar también que no se les inculca valores ético de ninguna clase y es por ello que cuando llegan a ser "profesionales" (...), la deontología de sus carreras es lo que menos les importa. ¿Consecuencias?: un ejército de "logreros diplomados", carentes del más mínimo concepto de la ética; aunque, por supuesto, hay muchas excepciones. Es una verdadera vergüenza ver cómo hay médicos que faltan de la manera más descarada y repugnante al llamado juramento hipocrático. Son individuos sin ningún tipo de sensibilidad hacia el prójimo. Ingenieros, abogados, técnicos y profesores de múltiples disciplinas, animados única y exclusivamente por el afán del lucro.

Las Repúblicas Bananeras / Con este desagradable y despectivo apelativo, algunas naciones avanzadas nos han calificado por nuestro bajo nivel de desarrollo. No podemos negar, sin embargo, que en varios de nuestros países sí existen muchas personas muy bien preparadas en diferentes disciplinas científicas y artísticas. Algunas de nuestras naciones poseen aceptables sistemas educativos, escuelas y universidades ejemplares en varios niveles; pero no es el denominador común y ello explica por qué entre nosotros mismos también exiten diferentes niveles de desarrollo. Otra de las razones para que nos endilguen el remoquete de marras es porque por lo regular somos suplidores únicamente de materias primas, más no de bienes terminados y de gran calidad tecnológica. Además, somos igualmente proveedores de mano de obra barata y exportadores de braceros (Muchos de ellos ilegales, por cierto) dispuestos a hacer el trabajo que los nativos de esas grandes potencias no quieren realizar en sus propios países.

¿Qué tipo de profesionales y técnicos necesitan los países de Améria Latina para dejar de ser lo que algunos llaman "Repúblicas Bananeras"? No creo que responder esta pregunta sea difícil. Nuestros líderes están llamados y obligados a plantearse esta cuestión con la mayor seriedad y responsabilidad posible. Pero cuando digo "nuestros líderes", no sólo me refiero a los políticos, sino también a los que ejercen cargos en las diferentes instituciones educativas y más abajo explicaré porqué. Cualquier país del mundo necesita un conjunto de profesionales y técnicos capaces de producir bienes y servicios terminados y que sean de alta calidad, con la suficiente para ser exportados. El primer gran paso que debemos dar es el de corregir todos esos entuertos que más arriba he señalado como los verdaderos responsables de la mala calidad de nuestra enseñanza. De no hacerse, cualquier otro esfuerzo para encaminarnos hacia el verdadero desarrollo, será inútil. El segundo paso a dar es plantearse el tipo y número de profesionales y técnicos que nuestros países necesitan. Cada nación posee una realidad particular: recursos naturales, ubicación geográfica, clima, capacidad productiva de sus habitantes, etc. Luego entonces, la educación tiene que buscar la manera de preparar el personal necesario y suficiente y con la calidad adecuada para poder satisfacer las necesidades más perentorias de sus ciudadanos. Pero esto muchas veces no se hace, no del modo correcto y las universidades tienen una gran responsabilidad en este sentido.

Las escuelas técnicas / Para una nación desarrollarse no sólo necesita tener buenas universidades, sino que también son indispensables las escuelas técnicas. Tan valioso es un profesional universitario bien preparado, como lo es igualmente un técnico en cualquier rama del saber humano; sobre todo, en aquellas especialidades que un país en particular necesita para su avance. Es una lástima que muchos jóvenes estudiantes universitarios no sepan ni siquiera hacer una simple instalación eléctrica. Pero es que además, tampoco tienen los conocimientos necesarios para desempeñarse en algún empleo decente. Luego entonces, uno se pregunta: ¿para qué les han servido todos esos años de escolaridad antes de llegar a la universidad? ¿Es esto lógico? ¿Tiene algún sentido? ¿No es acaso una pérdida de tiempo? Todo esto nos demuestra que nuestra educación carece de objetivos claros.

Para cualquier país del mundo, desarrollado o no, siempre serán necesarios individuos bien preparados en oficios tales como: albañilería, plomería, electricidad, carpintería, mecánica, herrería, técnicos metalúrgicos, siderúrgicos, agropecuarios, etc. Todos ellos son valiosos auxiliares de ingenieros y otros profesionales de las múltiples disciplinas que se aprenden en universidades y otras instituciones de enseñanza superior. Es verdad que en cada uno de nuestros países existen escuelas técnicas en donde se imparten los oficios que más arriba menciono; pero por lo regular, casi nunca ni en la cantidad ni con la calidad necesaria, amén de lo difícil que muchas veces resulta ingresar a estas instituciones. Además, muchos de esos trabajadores que ejercen tales oficios los han aprendido de manera empírica, o porque alguien en particular se los ha enseñado. No niego que entre ellos los hay muy diestros, pero también es muy notoria la falta de escuela que arrastran. Luego entonces, es una necesidad urgente el fomento al grado máximo de una enseñanza técnica que no sólo capacite a hombres y mujeres para desempeñarse con la necesaria y suficiente destreza que nuestros pueblos necesiten en los diversos oficios; sino también, en las que nunca se descuide el aspecto de cultura académica general, de tal manera que estas personas puedan seguir, de quererlo y ser necesario, alguna carrera universitaria. Esta es pues, una necesidad perentoria para los países de América Latina; de no hacerse, nunca abandonaremos el estadio de subdesarrollo que acusamos.

Universidad de primera, país de primera / No se puede construir un país de primera con una universidad de segunda. Es bien sabido que las universidades no son sólo centros de enseñanzas, sino también instituciones dedicadas a la investigación científica al más alto nivel. Esta es precisamente una de las principales características de las naciones desarrolladas, que sus universidades están siempre detrás de la búsqueda y perfeccionamiento de los conocimientos y al servicio del desarrollo del saber; es decir, de las ciencias y la tecnología. Es por esta razón que siempre están a la vanguardia de los conocimientos necesarios para mantenerse con la calificación de grandes potencias mundiales.

Y mientras tanto, ¿qué hacen muchas universidades del tercer mundo, sobre todo, de nuestra América Latina? La respuesta a esta pregunta es igualmente sencilla y simple de responder: se dedican a "formar" un ejército de estudiantes que generalmente llegan muy mal preparados de las escuelas primarias y secundarias, con enormes lagunas y deficiencias académicas; mismas que van desde no saber leer ni escribir con la destreza necesaria, asi como también con escasos conocimientos en ciencias tan fundamentales como Matemática, Física, Química y Biología, entre otras. Entonces, ¿cómo podemos aspirar a ser una nación con buen nivel de desarrollo, cuando no contamos con los recursos humanos lo suficientemente preparados? Y por supuesto, mucho menos podríamos aspirar a tener buenos investigadores científicos. Esto nos convierte en consumidores de tecnología, más no en productores de la misma.

Autonomía universitaria y estado / Uno de los conceptos más fraudulentos que se maneja en nuestro sistema educativo, es precisamente el de la llamada autonomía universitaria. ¿Qué debemos entender por autonomía universitaria? Las universidades son autónomas en cuanto a que ellas poseen la potestad de crear facultades y escuelas dentro de sus recintos. Además, tienen el derecho a elegir los métodos para llevar a cabo la labor docente e investigativa y pueden, en consecuencia, crear nuevas carreras. Hasta aquí estoy de acuerdo con tal autonomía. Pero el problema es que esta se ha utilizado para sustraer las universidades de las realidades de los países a los cuales ella pertenecen; ¿en qué sentido? ¿Cómo es posible que una universidad permanezca a espaldas de los problemas por los que atraviesa su país? ¿Acaso una universidad es una república dentro de otra república? Poner un pie en un recinto universitario no puede significar que se ingresa a otro país; eso jamás, es inaceptable. Por el contrario, las universidades están llamadas y obligadas a buscar soluciones a los retos y problemas de desarrollo que enfrentan los países a los que ellas pertenecen. Es precisamente lo que hacen las universidades de las naciones desarrolladas, pues ellas se involucran de manera integral con la problemática de sus pueblos y es por tal razón que estos estados siempre poseen personal lo suficientemente preparados para enfrentar los retos cotidianos que de manera inexorable les llegan. Por eso es que son potencias avanzadas.

Hace más de tres décadas, siendo un muchacho, me sentía avergonzado cuando a través de algún medio de comunicación de Santo Domingo, escuchaba que "El gobierno dominicano contrataría asesores extranjeros para tal o cual cosa." Me preguntaba por qué razón nosotros no teníamos esos fulanos asesores, pero con personal criollo. No es que sea chauvinista ni xenófobo; en lo absoluto. Pero insisto, nunca logré comprender por qué razón llegaban a la República Dominicana asesores foráneos que muy bien podían haberse formado en el seno de nuestras propias universidades y escuelas técnicas. ¡Pero no era así; carecíamos de ellos! ¿Comprenden ahora con mayor claridad por qué no logramos salir del subdesarrollo? ¿Se dan cuenta cuáles son las diferencias fundamentales entre nuestros países y los llamados desarrollados? ¿Se entiende por qué razón nuestras universidades no pueden ni deben ubicarse al margen de las realidades de nuestros pueblos? Luego entonces, el fracaso de nosotros como repúblicas, es el fracaso de nuestras universidades.

¿Por qué las universidades de cada uno de los países de América Latina no se avocan a buscarle solución al equivocado sistema de enseñanza que nos mantiene estancados, cuando por lo demás, es una verdad de marras? ¿Por qué no lo hacen conjuntamente con las autoridades civiles de esas respectivas naciones? ¿Acaso no les importa a las universidades nuestras recibir bachilleres con buena formación académica? Entonces, ¿qué clase de profesionales se están formando en el seno de nuestras llamadas "Casas de altos estudios"? No nos olvidemos que en el desarrollo de cualquier nación, la materia prima más importante es la materia gris.

Universidad y revolución / Es indiscutible que uno de los movimientos políticos más trascendentales reflejados en las páginas de la historia, es la revolución francesa de 1789. Para mediados del siglo XVIII, Francia estaba gobernada por una monarquía absolutista; los sectores más poderosos del país eran los monarcas, los nobles y el clero, mientras que la inmensa mayoría del pueblo estaba conformada por una muchedumbre de personas depauperadas y hambrientas. La clase burguesa formaba parte de aquel estado, pero no tenía los mismos privilegios que las dos primeras. Sin embargo, estos eran revolucionarios y progresistas; estaban conscientes que era necesario sacar a Francia del estado de barbarie en la que los gobernantes, los nobles y el clero la habían colocado. Sabían también que entre las causas fundamentales por la cual la inmensa mayoría de los franceses habían caído en ese estado de ignominia no era otro que el atraso cultural en el que se encontraban, pues gran parte de ellos eran analfabetos y campesinos ignaros sometidos a las peores condiciones de vida soportables. Era la hora de sacar a Francia de la inopia material y cultural.

Es así como surge entonces en las mentes de la revolucionaria e ilustrada clase burguesa, la elaboración de un gran diccionario técnico científico que contuviera los avances más importantes y modernos en todos los campos del saber humano. Nace de esta manera la llamada Enciclopedia y quienes la redactan, dirigen y publican, reciben el histórico apelativo de "Los Enciclopedistas". Cabe destacar que este movimiento cultural no sólo tuvo importancia y trascendencia en Francia, sino en el resto de aquella convulsionada Europa. Para los enciclopedistas, era fundamental difundir a través de ella las ideas filosóficas, científicas y políticas más importantes de aquella época; era necesario poner en manos de la mayor cantidad de personas posibles los adelantos científicos y técnicos de más relevancia hasta entonces conocidos. Para la élite ilustrada, la educación era el único camino que sacaría a la depauperada y miserable población francesa del atraso y el brutal absolutismo que los subyugaba. Parece que los enciclopedistas aplicaron el dicho que reza: "Saber es poder".

Entre los promotores de la enciclopedia estuvieron hombres como: Denis Diderot, filósofo y matemático; Jean le Rond D'Alembert, matemático. Juan Jacobo Russeau, filósofo y músico; Voltaire, escritor, historiador y abogado. Montesquieu (Charles Louis de Secondat), un extraordinario pensador político y uno de los grandes ilustrados de la Francia pre revolucionaria. A él se le atribuye el haber concebido la separación de los poderes del estado, así como también el haber sido uno de los ideólogos políticos más influyentes de su época. Todos estos hombres fueron eminentes científicos y pensadores; sabían el valor que tenía la instrucción y la cultura en el desarrollo emancipador del ser humano. Fue por tal razón que no dudaron en trabajar de manera incansable en la elaboración de esta magna obra de treinta y cinco volúmenes, para contribuir de esta manera con el desarrollo cultural de Francia. Estos fueron hombres de mentalidad abierta y avanzada, donde la mediocridad y el pensamiento obtuso y cerrado nunca encontraron cabida; y como ya he dicho, son precísamente este tipo de personas los que contribuyen a engrandecer sus pueblos. Fueron ellos, entre otros, los promotores ideológicos de la llamada revolución francesa, acaecida en 1789. ¡Cuánta falta nos hacen pensadores de ese calibre en cada uno de nuestros países!

La revolución francesa trajo como consecuencia la caída paulatina del absolutismo monárquico, la difusión de ideas liberales no sólo en Francia, sino en el resto de Europa. Fue semilla de varios movimientos independentistas en las entonces colonias americanas (Haití y Venezuela, por ejemplo). Además, se concibió un estado de mayores libertades ciudadanas y, por si fuera poco, se hizo la declaración universal de los derechos del hombre. Todo esto, gracias a la existencia de hombres cultos y de ideas abiertas y avanzadas...

En el siglo XX, Europa, Asia y América se estremecieron con tres movimientos políticos revolucionarios de gran trascendencia. En Octubre de 1917, ocurriría el primero y más importante de ellos: la revolución bolchevique, la cual se tradujo en la toma del poder por los Soviets al finalizar la época o reino de los zares rusos. El segundo: la revolución china en Octubre de 1949; y el tercero: la revolución cubana de Enero de 1959. Para cuando se producen las dos primeras revoluciones citadas más arriba, Rusia y China eran dos naciones con un régimen económico de tipo feudal y el analfabetismo y la pobreza eran muy común entre sus habitantes. Entre las tareas que se propusieron los líderes de dichas revoluciones fue la de hacer profundas reformas en el sistema educativo de sus respectivos pueblos. Es de este modo en que la Rusia leninista y la China maoista se convirtieron, décadas después, en dos grandes superpotencias militares y tecnológicas. Como se sabe, la ex Unión Soviética fué la primera nación en poner un hombre en órbita alrededor de La Tierra.

En cuanto a Cuba, a la llegada al poder de Fidel Castro Ruz se iniciaron reformas educativas en ese país. Se alfabetizaron centenares de miles de cubanos y según la OMS y la UNESCO, este país cuenta con unos de los mejores sistemas educativos y de salud de todo el continente Americano. Pero más allá de que podamos diferir de los métodos de gobierno de estas tres naciones más arriba mencionadas, debemos reconocer que tanto estas, así como también países de regímenes económicos e ideológicos diferentes como Los Estados Unidos De América, Reino Unido, Francia, Alemania, Suiza, Suecia, Bélgica, Holanda, Japón, Israel y otros más han alcanzado altos niveles de desarrollo económico y científico porque han sabido educar a sus ciudadanos de una manera eficaz y oportuna. Han sido lo suficientemente sensatos para identificar las áreas prioritarias en las que deben poner el mayor empeño para preparar a su gente; pero además, también han sido capaces de elegir los mejores métodos de enseñanzas en sus instituciones educativas, cosas esta en la que han fallado la mayoría de los países del tercer mundo, y entre ellos, los de Ámérica Latina. Pero además, no creo que sea necesario que tengamos que hacer una revolución armada para mejorar la calidad de nuestra enseñanza; de ninguna manera. Basta que seamos diligentes, responsables y conscientes de nuestras carencias culturales para poner manos a la obra; al fin y al cabo, el beneficio será para todos.

La guerra fría (Guerra de saberes) / Después que concluye la segunda guerra mundial, en todo el planeta hubo una especie de reacomodo político. Cláramente, dos grandes superpotencias económicas y militares se disputaron la hegemonía política e ideológica del mundo: Los Estados Unidos y la Unión Soviética. En medio de ambas se encontraba la China, distante ya de la URSS, pero creciendo paulatinamente con un aparente bajo perfil. Pero en torno a las dos primeras naciones, se agruparon un conjunto de países satélites de ambas. Ahora bien, ¿qué fue en realidad la guerra fría? Algunos la llamaron sencillamante "El equilibrio del terror". Como es bien sabido, cada una de estas dos poderosas naciones quiso anular a la otra a través de cualquier medio, utilizando métodos quizás muy poco convencionales. Los Estados Unidos emplearon todo su poder económico, tecnológico y militar para impedir el avance de la influencia de la URSS, no sólo en Europa, sino en el resto de los demás continente, incluyendo, por supuesto, en América. Pero justo es decir que la Unión Soviética hizo exáctamente lo mismo, en la medida de sus posibilidades.

Estos dos poderosos estados sabían que de desatarse un conflicto bélico entre ambos, quizás no habría vencedores; los dos podrían desaparecer como tales, pues si bien es cierto que Estados Unidos tenía una moneda más fuerte y por consiguiente, un sistema económico más sólido que La Unión Soviética, ello no impediría que tal enfrentamiento bélico resultara en un empate técnico de destrucción total para los dos. ¿Porqué razón? ¿Qué impidió que el uno no se atreviera "apretar el botón" contra el otro? La respuesta es sencilla: la guerra fría no fue un conflicto meramente político; fue una guerra entre los grandes centros de saber de Europa del Este, contra los de Occidente. Para decirlo de otro modo: fue una guerra entre universidades y ello es así porque detrás de ese tira y encoge ideológico se escondían hombres sabios, ¡muy sabios!, que trabajaban en secreto en los sofisticados laboratorios y centros de investigaciones científicas de ambos bloques de poder mundial; cada uno aportando nuevos conocimientos en cuanto a sofisticadas armas de destrucción masiva como las biológicas, químicas y nucleares. Además, desarrollaron en el más alto nivel las telecomunicaciones, con lo cual se perfeccionó la ciencia del espionaje. El Internet, que es hoy el medio de interacción más popular entre los seres humanos a nivel mundial, fue un vástago de la guerra fría. Luego entonces, ese equilibrio del terror que más arriba menciono y que evitó que la situación "se calentara al rojo vivo", se debió única y exclusivamente al equilibrio de saberes que los sabios de ambos grupos contendientes habían desarrollado hasta ese momento y nada más. Cada una de estas dos poderosas naciones sabía perfectamente que la una tenía la capacidad de destruir a la otra. Esto fue en el sentido más amplio de la palabra la llamada gerra fría.

Las ciencias y la tecnología les deben mucho a la guerra. / La frase anterior es terriblemente cierta. A comienzos de los años 60's, el entonces presidente de Los Estados Unidos, John F. Kennedy, dijo: "Antes que termine esta década, los Estados Unidos tienen que colocar un hombre en la luna y regresarlo a salvo a la Tierra". Esta frase imperativa no encerraba un espíritu meramente científico, sino bélico. Él sabía, así como también sus asesores, que quien controlara el espacio, también controlaría al mundo. Luego entonces, si la URSS ya había colocado un satélite artificial alrededor del planeta y también había logrado la hazaña de ubicar un hombre (el primero) también en torno a La Tierra; Estados Unidos no podía darse el lujo de cruzarse de brazos. Era necesario actuar cuanto antes. El presidente Kennedy no vivió para ver cumplido su sueño, pero el mismo se concretó el 21 de Julio de 1969; nunca he olvidado aquella ocasión, apesar de ser muy niño para entonces. Pero, ¿cómo se realizó este anhelo del entonces presidente Kennedy? Obviamente, porque los Estados Unidos contaban con la base cultural necesaria para desarrollar la tecnología en cuestión. Conquistar el espacio no es tarea nada fácil, son muchos los recursos materiales y conocimientos de los cuales hay que disponer para lograr tal proeza. Entonces, debe quedarnos muy claro lo siguiente: esta hazaña sólo fue posible gracias única y exclusivamente a una cosa: educación de primera.

Los modernos satélites de telecomunicaciones, La Internet, la aviación, el auge de la Medicina de la segunda mitad del siglo pasado hasta el presente, la industria bélica de hoy, la avanzada tecnología en todas sus ramas, ciencias como la Física y la Química, la Informática, la Ingeniería; todas estas y muchas más son hijas algunas y ahijadas otras de la guerra. Fue gracias a ella que se desarrollaron al nivel que hoy ostentan. Quizas alguien pudiera alegar que de todas maneras estos conocimientos serían dominados por el hombre tarde o temprano. No lo dudo. Pero sinceramente no creo que al nivel que han alcanzado hasta este momento, de no haber existido la guerra y, sobre todo, la llamada "Guerra Fría". Por supuesto, no estoy justificando ni apoyando la existencia de ningún conflicto bélico; en lo absoluto. Y si me hubieran dado la oportunidad de elegir, habría preferido que tales conflictos jamás hubieran existido. Pero la realidad es otra...

El maestro Simón Rodríguez / Este insigne educador venezolano fue sin lugar a dudas uno de los americanos más importantes de su tiempo. Formó parte de esa egregia estirpe de hombres dotados de un gran espíritu reformador y poco conformista, que lo distinguieron como una persona extraordinaria y poco común. De origen expósito, nace en Caracas,Venezuela, el 28 de Octubre de 1769. Filósofo, docente y pensador de ideas muy avanzadas para su época, tuvo que sufrir muchas discriminaciones y humillaciones durante su infancia y juventud por su origen. Cuando apenas contaba con veinte años de edad, obtiene el título de maestro de escuela primaria, el cual ejerce con gallardía y tino. Aún siendo muy joven y desempeñándose en el cargo de maestro en su ciudad natal, escribió un ensayo muy crítico sobre lo que él consideraba eran los defectos de las escuelas de primeras letras de Venezuela. Pero no sólo se dedicó a criticarlas, sino a plantear las posibles soluciones a la problemática de las mismas.

Una de sus ideas al respecto era la de que a todos los estudiantes de las escuelas primarias debía enseñárseles algún oficio o arte y capacitarlos de esta manera para que fueran jóvenes productivos. Fue por esta razón que siempre promovió las llamadas escuelas - taller, precursoras hoy día de lo que conocemos como escuelas técnicas. Además, Simón Rodríguez fue maestro y mentor de Simón Bolívar y se dice que sus ideas ejercieron una gran influencia en el carácter y manera de pensar de quien sería el libertador de cinco naciones americanas. De esto existen pistas que así lo confirman en aquella célebre carta de Jamaica de 1815, escrita por Bolívar a un famoso caballero inglés que residía en esta isla para aquel entonces. Al igual que Bolívar, el maestro es influenciado por los ideales de la revolución francesa y se involucra de lleno en el proceso emancipador de su país, lo cual le vale el exilio a Jamaica en 1797. Allí adopta el nombre de Samuel Róbinson, el cual utiliza hasta su regreso a suelo americano.

Unos años después, el maestro Simón Rodríguez parte hacia Estados Unidos, donde permanece hasta 1881; allí se emplea como operador de imprenta. Luego se traslada a Francia, Holanda, Italia, Prusia y Rusia. En este último país se dedica a dirigir una escuela de instrucción primaria y después de todo este periplo que le consumió veintiseis años de su vida, regresa a América en 1823. en 1824 se establece en Colombia, donde inaugura su primera escueta - taller; pero luego parte hacia el Perú, atendiento instrucciones del Libertador Simón Bolívar. En este país es nombrado director de educación pública de Bolivia. Una vez establecido en este país, crea otra escuela - taller; pero el insigne maestro no se lleva bién con El Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia, lo cual hace propicia su dimisión al cargo que en Perú se le había otorgado. Luego se mantiene viajando entre Ecuador, Chile y Perú, pero siempre ejerciendo el oficio de maestro. Aquí redacta uno de sus escritos más famosos titulado "Sociedades Americanas", un verdadero ensayo sobre las ideas que él tenía sobre las nacientes repúblicas americanas. Insistía el maestro que todas estas nuevas naciones tenían peculiaridades que debían tenerse muy en cuenta a la hora de plantearse seriamente la solución de sus problemas. Fue a la sazón de este trabajo en el cual expresa una de sus frases más famosas:

"La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos".

Simón Rodríguez muere en Amotape, Perú, el 28 de Febrero de 1854, a la edad de 85 años. Sus restos descansan actualmente en El Panteón Nacional de Caracas, su ciudad natal.

Más de doscientos años después, las ideas de este viejo maestro venezolano están más vigentes que nunca y es muy probable que permanezcan así por varios siglos en el futuro. Simón Rodríguez es uno de esos hombres de los cuales he hecho mención como grandes revolucionarios de su tiempo. Son aquellos que han dejado una huella indeleble a su paso por esta vida. Fue un profundo conocedor de la sociedad hispanoamericana de aquella época e intuía que para que hubiera repúblicas con hombres libres, era necesario e impostergable educarlos en las escuelas con los métodos de enseñanzas apropiados según las realidades de aquel entonces.

Estimo que los hombres de hoy deberíamos copiar sus ideas y seguir su ejemplo. Por supuesto, cada país vive una realidad muy particular y esto también ya lo he explicado con anterioridad. Cualquier reforma educativa que se haga en una nación, siempre deberá realizarse en función de las características propias de esta. Sería un gravísimo error copiar modelos que sólo obedecen a realidades y peculiaridades distintas a las nuestras. Lo que sí podemos hacer es determinar en qué medida los procesos llevados a cabo en otras naciones nos podrían servir a nosotros; pero insisto, siempre será necesario tener muy en cuenta nuestras propias realidades, desde el punto de vista más amplio que fuere posible.


Pensamiento e ideario del maestro Simón Rodríguez:

"Al que no sabe, cualquiera lo engaña".

"Enseñen y tendrán quien sepa, eduquen y tendrán quien haga".

"Sin educación popular no habrá verdadera sociedad".

"El hombre no es ignorante porque es pobre, sino lo contrario".

"Entre los que vemos con desdén, hay muchísimos que serían mejores que nosotros, si hubieran tenido escuela".

"Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte".

"El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender; no al que manda a aprender, ni al que aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender".


Alexis Morales.
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